Como jugador “de la vieja escuela”, siempre he primado los juegos individuales. Cuando era pequeño, también me gustaba jugar a dobles, como cuando mi amigo Sanz venía a mi casa a jugar al Streets of Rage, pero las posibilidades de hacer esto fueron desapareciendo con los años. Cosas de la edad. El sustitutivo de los tiempos actuales para aquellas sesiones de juego “en carne y hueso” con los amigos, que sería el juego online, lo he utilizado muy contadas veces: para los juegos de fútbol (el FIFA, hoy en día EA SPORTS FC), y más recientemente, para juegos de rol online, y concretamente el Final Fantasy XIV. Y como profesional de la educación, el contraste entre estos dos juegos me resulta muy interesante, pues vendrían a ejemplificar dos modelos opuestos de aprendizaje: el modelo cooperativo frente al competitivo.
El actual EA SPORTS FC claramente encarna el modelo competitivo. Esto no ha sido siempre así: hace tiempo, incluso en los primeros años del ULTIMATE, yo jugaba mucho online en el modo de partido único, y la cosa era muy relajada: uno hacía un equipo, sin muchas aspiraciones, con las cartas que tuviera a mano, muchas veces un equipo nuevo cada vez que se ponía a jugar (por probar cosas distintas: un equipo de jugadores coreanos, un equipo de la liga sueca…). Y ya está, se ponía a jugar. Cuatro o cinco partidos relajados, habitualmente con marcadores con muchos goles a favor y en contra, y hasta otro día.
La cosa cambió bastante cuando EA empezó a vender esa curiosa idea de que su videojuego podía convertirse en la puerta de entrada a una carrera como jugador profesional. Los primeros años hasta condenaron los partidos únicos al ostracismo, para que no hubiera mucha más opción que jugar las ligas competitivas; hoy vuelven a existir, pero son casi el modo de juego más competitivo porque EA los suele utilizar como vía para desbloquear algunas de las cartas especiales más interesantes que uno puede conseguir sin pasar por caja.
El resultado es que, según mi impresión personal, el juego ha expulsado a todos los jugadores que uno podría calificar de “normales”. Quedan los auténticos fanáticos, los que compran la idea o el sueño de llegar a competir algún día en los torneos profesionales presenciales. Y eso sin que en mi opinión el nivel de juego haya mejorado excesivamente; se juega con más tensión, a no perder, y con marcadores más ajustados (en buena parte por los «ajustes» del juego al respecto, pero ese es otro tema que daría para otra entrada…), pero no necesariamente mejor. O al menos esa es mi impresión, igual es que con los años me he ido ablandando.
En el FF XIV la cosa es radicalmente distinta. El éxito consiste en que el grupo venza al juego. Para eso, cada clase y cada jugador tiene evidentemente sus objetivos particulares: los DPS, acabar rápido con los enemigos, los tanques dirigir las operaciones y minimizar los tiempos de tránsito, los sanadores que nadie muera… pero son objetivos individuales que se combinan para un objetivo global común. El resultado es un ambiente de juego que en mi opinión resulta mucho más agradable, con gente muy paciente con los que no saben jugar tan bien (al menos, siempre y cuando los que no saben lo digan al empezar y sepan pedir ayuda), o incluso para aguantar las largas esperas con los que aún no han visto alguna cinemática. Hay desde luego ocasiones en las que por ejemplo en el entorno “privado” de la FC alguno se desahoga con los que se meten en raids haciendo poco más que pulsar las habilidades al azar, o conque le haya tocado un grupo con un tanque de cartón piedra y un sanador que no sabe sanar, pero estos pequeños desahogos privados no suelen hacerse públicos ni suelen llegar a un enfrentamiento o hasta un intercambio de insultos como los que uno a veces padece en EA SPORTS FC.
Es cierto que quizá el contraste tenga que ver tanto con el modelo de juego como con el perfil de los jugadores. El FF XIV definitivamente tiende a atraer jugadores de más edad que el EA SPORTS FC o que otros MMO como el WoW, que por lo que he oído tiene un ambiente algo más tóxico. Tampoco he probado el modo PvP (jugador contra jugador) de FF XIV, así que no puedo decir si en esa parte concreta del juego el ambiente es distinto. Pero lo que se puede afirmar claramente es que, comparado con el EA SPORTS FC, en lo global el modo de juego del FF XIV reduce considerablemente la frustración, no expulsa a tantos jugadores “no top”, y con todo y eso acaba habiendo un número bastante grande de jugadores de mucho nivel, muy capaces de jugar con la máxima habilidad.
Así que hasta aquí habría que concluir que en mi opinión el modelo competitivo del EA SPORTS FC cae por goleada frente al modelo cooperativo de FF XIV. El problema, cómo no, surge cuando se empiezan a hacer cuentas. Trasladando este modelo cooperativo a un sistema de educación general, ¿cuál sería el coste, considerando que el aprendizaje según este modelo cooperativo seguramente sería más pausado –es decir, llevaría más tiempo– que el actual, y requeriría más recursos, sobre todo en el ratio profesores/alumnos? Esas son las cuentas que acaban mandando cuando uno se ve obligado a contraponer lo que le gustaría hacer con lo que efectivamente puede hacer.
