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Cámaras de eco y burbujas epistémicas: más allá del “algoritmo”

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Las nuevas formas de comunicación como las redes sociales influyen drásticamente en las formas en las que actualmente nos comunicamos y obtenemos información. En muchas ocasiones se incide sobre el “algoritmo” con el que operan estas redes y las formas en las que este algoritmo puede alterar la percepción de la información. C.Thi Nguyen, en cambio, desarrolla otra problemática no menos importante, que se articula con su distinción entre los conceptos de “burbuja epistémica” y “cámara de eco”: el problema de la credibilidad.

Confianza y credibilidad: el núcleo de funcionamiento de las cámaras de eco

Los algoritmos con los que operan algunas redes sociales pueden provocar la formación de lo que Nguyen denomina “burbujas epistémicas”: al seleccionar y mostrar informaciones y comunicaciones sesgadas por los diferentes posibles mecanismos del algoritmo, y omitir otras informaciones posiblemente contradictorias, el algoritmo encierra a sus usuarios en una burbuja epistémica. Los usuarios así encerrados en la burbuja sólo conocen lo que ocurre en su interior y no están expuestos a lo que está ocurriendo fuera de ella. Pero a ese sesgo en el acceso a la información puede unirse otro problema más grave: un problema de confianza que hace que fuentes de información posiblemente válidas pierdan la credibilidad.

En efecto, para Nguyen, las redes de confianza y la credibilidad en diferentes fuentes epistémicas están en el núcleo del funcionamiento de las cámaras de eco. A diferencia de las burbujas epistémicas, que se forman por el acceso defectuoso a fuentes de información externas a la burbuja, las cámaras de eco configuran activamente las formas en las que sus integrantes acceden a la información y confían en ella, reforzando la credibilidad de las fuentes internas y socavando la de las fuentes externas.

Los conceptos de Nguyen de “desacreditación epistémica” y “ampliación de credenciales epistémicas” explican este doble mecanismo complementario de las cámaras de eco. La desacreditación epistémica no consiste meramente en omitir fuentes externas, como ocurriría en una burbuja epistémica, sino en asignar activamente a estas fuentes externas deméritos epistémicos, como la falta de fiabilidad o la deshonestidad. Al mismo tiempo, la ampliación de credenciales epistémicas consiste en la asignación de niveles de confianza muy elevados a los integrantes de la cámara de eco, y en particular a un líder o un conjunto reducido de fuentes “aprobadas”, que quedan así transformados en el criterio principal de verdad. Ambos mecanismos crean así una brecha sistemática entre la credibilidad de los de dentro y los de fuera.

Este doble mecanismo genera sistemas de creencias muy resistentes a la evidencia contraria. A diferencia de lo que ocurre en una burbuja epistémica, en la que la simple exposición a la evidencia que había sido omitida en la burbuja puede ser suficiente para corregir sus deficiencias epistémicas, las cámaras de eco han realizado un trabajo previo para socavar la fiabilidad de estas fuentes externas. Por este motivo, la exposición a, por ejemplo, evidencia científica contraria a las creencias de la cámara de eco, no bastará para desacreditar estas creencias, ya que los integrantes de la cámara juzgarán esta evidencia no tanto por su contenido, como por su origen, que al haber sido previamente desacreditado no se considerará fiable. De hecho, este desacuerdo puede reforzar la cámara de eco: si la cámara de eco lo había previsto, que efectivamente se produzca podrá considerarse como evidencia de que esta y otras afirmaciones de la cámara de eco eran ciertas.

Las cámaras de eco son de este modo sistemas en los que las cadenas normales de acceso a la evidencia han sido desmanteladas y sustituidas por otras cadenas cerradas. Esto da lugar a sistemas cerrados y autorreforzados, mucho más difíciles de romper que las burbujas epistémicas: no basta con proporcionar más información; es preciso recomponer las cadenas de confianza que permitan que esta información pueda utilizarse eficazmente.

Las cámaras de eco y el fenómeno de la “posverdad”

Según Nguyen, este análisis de las cámaras de eco ofrece una explicación del fenómeno contemporáneo de la “posverdad”, en contraposición con dos explicaciones habituales que Nguyen encuentra insatisfactorias, como el auge de una cierta “irracionalidad individual”, y la explicación que reduce el problema a la creación de “burbujas epistémicas”.

Las críticas centradas en la irracionalidad individual afirman que los individuos han perdido el interés por la verdad y actúan de una forma irracional. Para Nguyen, esta suposición de un fallo epistémico generalizado no se sostiene con la constatación de que en general los individuos siguen creyendo que sostienen un conjunto de creencias coherente, adquirido mediante unas actitudes epistémicas que, analizadas individualmente, muchas veces cabría calificar de adecuadas. Por otro lado, las burbujas epistémicas centran la explicación en mecanismos selectivos de exposición y omisión de la información, por ejemplo, mediante los procedimientos algorítmicos que aplican las redes sociales y otros medios digitales. Pero, según esta explicación, la simple restitución de la información omitida debería bastar para resolver el problema, lo que en la realidad no ocurre: uno de los rasgos característicos de la “posverdad” es una resistencia pertinaz a la evidencia contraria.

Nguyen propone que las cámaras de eco proporcionan una explicación más satisfactoria. A diferencia de una burbuja epistémica, una cámara de eco no opera mediante una mera limitación de la exposición a la información: la modificación activa que las cámaras de eco realizan sobre las estructuras epistémicas, con los fenómenos ya explicados de “desacreditación epistémica” activa de las fuentes externas y “ampliación de las credenciales epistémicas” de los integrantes de la cámara o sus líderes, explican la resistencia a la evidencia contraria. Por ello, la mera exposición a la información no basta, ya que los integrantes de la cámara ya han sido prevenidos contra ella. El mecanismo principal de operación de las cámaras de eco no es por tanto la omisión de información, sino la socavación de las cadenas de confianza normales, que quedan sustituidas por otras cadenas cerradas.

Esta explicación es además coherente con un comportamiento que en la mayoría de las personas sigue siendo racional: es normal y necesario adquirir conocimiento a través de cadenas de confianza en las que estén involucradas diferentes actores y especialistas. Tomado individualmente, el comportamiento de los miembros de una cámara de eco puede considerarse racional y hasta virtuoso epistémicamente, pero este comportamiento tiene lugar dentro de un sistema viciado.

Cámaras de eco e “inteligencia mandevilliana invertida”

Por lo tanto, la responsabilidad individual de los integrantes de una cámara de eco (o de los individuos que, en algunos casos, están “atrapados” dentro de ellas) debe matizarse para Nguyen desde la constatación de que las cadenas de confianza son un elemento imprescindible del sistema epistémico actual: en un mundo caracterizado por la complejidad y por un caudal de información creciente, no puede esperarse que nadie sea capaz de manejar autónomamente toda esa información, o que acceda individualmente a todo el conjunto de evidencias que la soporta. Por el contrario, todos dependemos de una cadena de múltiples actores y especialistas en los que depositamos nuestra confianza para que nos faciliten acceder a una información veraz.

Por ello, es perfectamente posible y en efecto ocurre que los integrantes de un sistema viciado como una cámara de eco operen de una forma que, evaluada individualmente, haya de ser considerada como epistémicamente virtuosa. Al operar desde las estructuras de una cámara de eco y de sus cadenas de confianza cerradas, características individuales como la tenacidad, la curiosidad y la exhaustividad en el análisis de las fuentes pueden tener como resultado el reforzamiento de estas cadenas. Nguyen explica este fenómeno mediante el concepto de la “inteligencia mandevilliana invertida”. Mandeville sostenía que, en un contexto social adecuado, como el que para ciertos autores sería el capitalismo, vicios individuales como el egoísmo o la avaricia podrían dar lugar a una prosperidad económica colectiva, y por lo tanto a beneficios compartidos. Nguyen sostiene que las cámaras de eco son sistemas en los que ocurre precisamente lo contrario: virtudes epistémicas individuales que están insertas en una estructura social viciada acaban derivando en perjuicios para el colectivo.

Este fenómeno tiene así consecuencias para la responsabilidad individual. Una explicación tradicional de los errores epistémicos centrada en los vicios epistémicos del individuo tenderá a responsabilizar al individuo de sus errores epistémicos, atribuyéndolos a factores como la pereza intelectual, los sesgos cognitivos, el dogmatismo o la irracionalidad. Pero esta explicación no logra resolver la problemática de los sistemas mandevillianos invertidos, en los que puede haber individuos que se comporten de una forma epistémicamente virtuosa, y aun así produzcan o refuercen conclusiones erróneas. Para Nguyen, en situaciones de este tipo puede ser en cambio necesario que el peso de la responsabilidad quede en buena medida desplazado hacia la estructura social en la que están inmersos los individuos, si estos individuos no han tenido la posibilidad de decidir sobre su inmersión en la cámara de eco. En efecto, un individuo puede estar encerrado en una cámara de eco por causas ajenas a su voluntad, como por ejemplo por haber nacido dentro de ella, y en tales casos, que este individuo logre identificar que está encerrado y, más aún que logre romper este encierro, puede ser una hazaña tal que no resulte razonable responsabilizar al individuo de acometerla y culminarla con éxito.

Huyendo de las cámaras de eco: el “reinicio epistémico social”

En efecto, debido a este mecanismo activo de socavación y sustitución de las cadenas de confianza, escapar de una cámara de eco resulta significativamente más difícil que eludir, por ejemplo, una burbuja epistémica, que se caracterizaría por un mero acceso defectuoso a la información.

Nguyen ilustra esta dificultad con el “Principio de Conmutatividad de la Evidencia”: mientras que en un acceso neutral a la evidencia cabría esperar que los únicos factores relevantes son las cualidades epistémicas de la evidencia en sí, y no el orden en que se adquieren las evidencias, lo que realmente tiende a ocurrir, y en particular para individuos atrapados en cámaras de eco, es que el orden tiene un enorme peso: las creencias que se adquieren en primer lugar tienen una gran importancia, puesto que se convierten en las creencias de fondo desde la que se evalúa cualquier evidencia adquirida con posteridad.

Este “Principio de la Conmutatividad” sugiere a Nguyen una primera aproximación a la vía de escape de las cámaras de eco: puesto que las actitudes epistémicas de las personas encerradas en ellas están viciadas por las creencias tempranas suministradas por la cámara, resultaría preciso un “reinicio epistémico”: una reevaluación radical de todas las creencias previas que permita aproximarse a nuevas creencias y evidencias con una mente abierta y sin condicionamientos previos. Nguyen establece un paralelismo entre esta ruta de escape y la duda metódica cartesiana: la tarea que se presenta es someter toda creencia a un cuestionamiento sistemático, análogo al que propuso Descartes, cuestionamiento del que solo emerjan aquellas creencias de las que se pueda estar absolutamente seguro.

La propuesta del “reinicio epistémico” puede considerarse así como conceptualmente sólida, por cuanto apunta a las razones de fondo con las que operan las cámaras de eco. Sin embargo, para Nguyen, si algo ilustra la propia historia de la filosofía y la epistemología contemporánea es que el reinicio total que ambiciona la duda sistemática cartesiana es una quimera. No resulta razonable esperar que un individuo pueda acometer semejante tarea con sus propias fuerzas. Nadie puede acceder de forma directa y personal a los volúmenes de evidencia que serían precisos para someter a crítica el conjunto de sus creencias: para ello, todos dependemos de forma necesaria del testimonio de otras personas, en las que hemos de depositar nuestra confianza.

Por ello, y retornando a la caracterización de las cámaras de eco como sistemas que alteran las cadenas de confianza, Nguyen concluye que para escapar de una cámara de eco es preciso reconstruir las cadenas de confianza externas a la cámara, lo que exige un esfuerzo activo tanto del “prisionero”, como del agente externo. Algunos ejemplos de casos de éxito sugieren que una reconstitución de este tipo ha sido un factor clave. Cómo articular y sistematizar esta reconstrucción en un método de escape, si es que tal cosa es posible, es una cuestión muy difícil que para Nguyen requerirá investigación futura.

Referencias

Nguyen CT. “Echo Chambers and Epistemic Bubbles.” Episteme. 2020;17(2):141-161. doi:10.1017/epi.2018.32

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