El Blog de Alerce

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Cementerio Lunar, de Rod Alcañiz

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El día a día puede llegar a ser una apisonadora, una máquina de triturar las ilusiones y la iniciativa entre los engranajes de las pequeñas obligaciones y decepciones cotidianas. Enredándose en esa espiral descendente, uno puede acabar perdiendo la perspectiva y no llegar a apreciar en qué se está convirtiendo. En Cementerio Lunar, muchos de los personajes han sufrido precisamente este proceso, tanto a nivel individual como colectivamente, como sociedad. Pero luego se produce una sacudida que interrumpe la espiral, y uno se encuentra preguntándose cómo puede haber caído tan bajo y si aún puede hacer algo al respecto.

Cementerio Lunar, escrita por Rod Alcañiz y publicada por Libros Indie, se desarrolla en dos líneas que en un principio parecen tener muy poca relación. Por un lado, tenemos en un momento próximo al presente a una madre desesperada por la desaparición de su hija adolescente y al grupo de policías que investigan su posible secuestro. Del otro, nos encontramos con un mundo postapocalíptico en el que la gente sobrevive como puede en un estado policial. Y este curioso contraste de estilos entre la más pura y realista novela negra y la fantasía/ciencia ficción funciona sorprendentemente bien, pues hace que cuando los personajes de nuestro mundo presente se ven arrastrados a ese oscuro futuro, el lector pueda experimentar las mismas sensaciones de asombro e incredulidad que los personajes describen en las páginas de la novela.

Y este es, en mi opinión, el otro punto de atracción de la novela: el desarrollo de los personajes. Sobre todo, algunos de los personajes femeninos. Uno de ellos es la inspectora Varela, la policía que dirige la investigación del caso de desaparición en el mundo presente. Varela responde en cierta medida al arquetipo de la «heroína amargada», pero la constancia con la que se arroja a los peligros y a sus obligaciones acaba arrancando deseos de jalearla. Pero el personaje que para mí acapara todo el brillo es Mara, la madre de la joven desaparecida. Mara es una mujer de mediana edad a la que las circunstancias y, sobre todo, su marido, han ido arrastrando hacia una vida intrascendente y una absoluta falta de confianza en sí misma. Pero cuando su hija desaparece, tiene que arreglárselas para hacer algo, aunque sea desde esa situación personal tan deplorable. Mara me ha parecido un personaje muy convincente, y también muy inusual y original en una novela de este género. Sin desvelar nada de la trama, solo diré que su última intervención en la novela resulta muy satisfactoria. Todo un acicate para que los que nos podríamos ir viendo arrastrados hacia una vida tan gris como el día a día de Mara: intentemos mantener la capacidad para las pequeñas heroicidades. Y, por qué no, para alguna más grande.

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